Cuadros de mando que responden a una pregunta concreta y se leen en un minuto.
Un cuadro de mando que intenta mostrarlo todo se abre una vez y se abandona. El trabajo consiste en decidir qué pregunta responde cada informe, con qué dato y con qué frecuencia, y dejarlo publicado donde cada equipo ya trabaja.
Casi todos los problemas tecnológicos son problemas de negocio con otro nombre.
Por eso trabajamos la estrategia antes que el código, y medimos cada entrega por la cifra que mueve.
50+
Proyectos entregados
40+
Empresas que han confiado en nosotros
8
Casos publicados
2023
Año de inicio en Barcelona
Qué incluye.
Un cuadro de mando no es una colección de gráficos, es una respuesta con fecha de caducidad corta. Por eso el diseño empieza por la pregunta de cada área y termina con el informe publicado, con permisos y con alguien dentro de la empresa capaz de mantenerlo.
Una pregunta por informe
Antes de diseñar nada se escribe qué decisión debe apoyar el informe y quién la toma: dónde se está perdiendo margen, qué pedidos van a llegar tarde, qué servicio funciona mejor de lo previsto. Lo que no ayuda a decidir se queda fuera, aunque el dato exista y sea fácil de pintar.
Indicadores acordados con quien los mira
Cada indicador se define con el área que lo va a usar, incluidos los casos que nadie quiere tratar: qué cuenta como cliente activo, cómo se reparte un ingreso entre ejercicios, qué ocurre con las devoluciones. Sin ese acuerdo previo, el informe se discute en cada reunión en lugar de usarse.
Jerarquía visual antes que variedad de gráficos
La primera pantalla lleva la cifra que importa y su comparación con el periodo anterior, y el detalle se alcanza filtrando, no acumulando visuales. Los colores y los formatos se mantienen coherentes entre informes para que leer el segundo no obligue a aprender de nuevo.
Origen del dato y frecuencia de actualización
Cada indicador queda ligado a su origen con la frecuencia que el negocio necesita: una carga nocturna que deja los datos del día anterior cubre la mayoría de los casos y el refresco a demanda se reserva para lo que cambia durante la jornada. En el informe se muestra la fecha del último dato, para que nadie decida sobre cifras viejas sin saberlo.
Publicación, permisos y consulta en movilidad
Los informes se distribuyen por audiencias, de modo que cada perfil abre solo lo que le corresponde, con seguridad a nivel de fila cuando hay carteras, oficinas o unidades. En la red de servicios juveniles de Barcelona, más de 15 informes quedaron accesibles para cada equipo territorial desde cualquier dispositivo y sin pedir ayuda técnica.
Revisión después de unas semanas de uso
Pasado un tiempo de uso real se revisa qué se consulta y qué no, y el informe se recorta o se amplía en consecuencia. Es también el momento de retirar los Excel que seguían circulando en paralelo, que es la única prueba de que el cuadro de mando ha sustituido de verdad al proceso anterior.
Cómo trabajamos.
01
Analizamos
Una primera sesión para entender el proceso, los sistemas que ya están en marcha y lo que hoy cuesta tiempo o dinero. De ahí sale un diagnóstico escrito, no una presentación de intenciones.
02
Decidimos y presupuestamos
Con el diagnóstico delante se decide qué se construye, qué se integra y qué es mejor no tocar. La propuesta llega con alcance, plazo y precio cerrados antes de empezar.
03
Construimos y lo dejamos en producción
El trabajo se entrega por partes utilizables, con pruebas en cada cambio. Al final queda en producción, documentado y con el equipo formado para usarlo sin depender de nosotros.
Menos de los que se piden al principio. Lo habitual es un informe por área con una pregunta clara y, en grupos con varias empresas o servicios, uno por unidad sobre el mismo modelo. Grupo Mayo opera con diez informes para dirección, comercial y finanzas, y la red de servicios juveniles de Barcelona con más de 15, uno por servicio y programa, porque cada uno registra su actividad de forma distinta.
¿Cómo se fija el precio?
Por alcance: número de informes, orígenes que hay que conectar y si existe o no un modelo de datos debajo. La cifra se cierra en la propuesta antes de empezar. La parte que más pesa suele ser la que no se ve, que es preparar los datos, y las licencias de la herramienta se contratan a nombre de la empresa.
¿En cuánto tiempo hay un informe funcionando?
El primer informe se entrega en semanas cuando los datos ya están accesibles y las definiciones están claras. Si antes hay que construir las cargas y el almacén, el plazo lo marca esa parte, y se advierte al presupuestar en lugar de descubrirlo a mitad del proyecto.
¿Y si el equipo no acaba consultándolo?
Se trata como un fallo de diseño y no de disciplina. Se revisa con las personas que deberían abrirlo qué información les falta, cuál les sobra y en qué momento de su jornada lo consultarían, y el informe se rehace con eso. Cuando el uso no aparece porque la decisión que iba a apoyar no se toma en ese nivel, lo honesto es retirar el informe.
Nuestro stack
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